Ok, ya pasó... ¿y ahora qué?
Justo después
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Orina: ayuda a eliminar bacterias y previene infecciones urinarias.
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Limpieza suave: lava tus genitales externos con agua tibia (sin jabones fuertes).
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No hagas duchas vaginales: pueden alterar el pH y aumentar el riesgo de infecciones.
También es recomendable secar la zona con una toalla limpia dando pequeños toques, sin frotar, para evitar irritaciones.
Si usaste lubricantes o preservativos, revisa que no haya quedado irritación o enrojecimiento, ya que algunos materiales o ingredientes pueden generar sensibilidad.
Si hubo contacto sin protección
- Anticoncepción de emergencia:
Puedes usar la pastilla de emergencia (como Postinor o Escapel) dentro de las 72 horas, idealmente antes de 24. Mientras más rápido la tomes, mayor será su efectividad. -
Prueba de embarazo:
Hazla a los 15 días del encuentro o desde el primer día de retraso menstrual.
Si quieres mayor certeza, puedes repetirla una semana después o hacerte una prueba en sangre. -
Chequeo de infecciones de transmisión sexual (ITS):
Si hubo riesgo (sin condón o contacto con fluidos), conviene hacerte pruebas después de unas semanas.
Las ITS tienen ventanas diagnósticas diferentes: algunas pueden detectarse a los 10-14 días y otras requieren más tiempo. Consultar un servicio médico puede orientarte mejor según la situación. También es buena idea monitorear cualquier síntoma inusual como ardor, flujo anormal o dolor.
Si fue consensuado y seguro
- Comunicación: habla con tu pareja sobre cómo se sintieron ambos.
- Hidratación y descanso: el cuerpo usa energía, así que toma agua y relájate.
- Cuidado emocional: si te sientes rara, triste o ansiosa después, es completamente normal; puedes hablarlo o buscar apoyo.
Las emociones post-sexo pueden variar muchísimo: desde calma y conexión hasta vulnerabilidad o cansancio. Validarlas ayuda a mantener una relación íntima más sana.
También puedes aprovechar para reforzar el vínculo afectivo con caricias, conversación ligera o simplemente compartir el momento.